El Comisario de Trulalá es un personaje muy curioso... Por un lado ofrece una imagen de hombre serio, comprometido con la sociedad y riguroso a la hora de hacer cumplir la ley. En su persona se sintetizan el orden, la autoridad y la justicia. ¡No anda con vueltas! Según "los códigos de los estatutos", ante la menor duda todo "desacatao" es culpable hasta que pueda demostrar su inocencia. Sus "procedimientos" siempre están al filo de lo ilegal y su desempeño en la función pública tiene algunos puntos débiles. Las siguientes seis imágenes, constituyen una prueba más de lo que venimos denunciando desde hace tiempo:
Hijitus y Pichichus son testigos de una situación dudosa en las calles de Trulalá. Como corresponde, consideran prudente comunicarle la novedad a la "autoridá" para que tome cartas en el asunto...
¡No sólo lo "enganchan" durmiendo en un horario inapropiado! Además Pichichus da testimonio de que esa situación es una "costumbre" en la vida del custodio de la seguridad de los habitantes trulalaleros...


¡Contundente! 10 de la "madrugada" dormido sobre el escritorio... ¿Hace falta agregar alguna palabra más? Sí, hace falta:
No critiquemos al pobre Larguirucho cuando "madruga" a las doce del mediodía. ¡Hay casos peores! Hijituslogía, desde Villa Gesell.


