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Oaky, Bochita y sus juegos peligrosos.
Oaky y Bochita: ¡Juntos son "dinamita"! - El universo de personajes de la obra de Don Manuel García Ferré es tan amplio, que muchos de ellos han quedado en el camino, incluso en el más profundo olvido. Tal es el caso de "Bochita", este simpático gordito amigo de Oaky...
Aquí se lo ve bastante enojado, lo que nos puede hacer suponer que tiene un carácter bastante fuerte, sin embargo es el típico gordito bueno que todos se lo toman para la chacota (recorden sus épocas de escuela primaria, seguramente les vendrá a la memoria la imagen de algún "Bochita"). A continuación "Juegos Peligrosos", otra de las anécdotas que Oaky ha escrito en su diario personal titulado "LOS LÍOS QUE YO HICHI".

El aburrimiento es una constante en la vida de los hijos de los ejecutivos millonarios. Pero Oaky, el hijo del acaudalado multimillonario Gold Silver, es un niño muy dinámico y lleno de ocurrencias a la hora de divertirse...

Y en cierto, ahora el desayuno tiene que ser para "dos", pero Gutiérrez aún no sabe que el invitado de Oaky no es un niño de poco comer ni mucho menos...

¡Y esta es la aparición triunfal de Bochita en la mansión de Los Silver! Portazo en la cara y una nueva bandeja por los aires, pero esta vez con dos desayunos (Gutiérrez al borde un ataque de nervios)...

Luego de un suculento desayuno para "cuatro", Bochita propone algunos juegos de su interés, pero Oaky le hace notar que podrían divertirse de otro modo, con juegos que no tengan que ver con "la comida"... Claro que, conociéndolo a Oaky, eso de "elegí vos que sos el dueño de casa" puede traer algunas complicaciones...

Para arrancar, trompo volador y bolos... Uno no quiere pensar en "la mala voluntad" de Oaky, pero hasta el momento "Bochita" no la está pasando nada bien...

Bochita comienza a pensar si vale la pena semejante lucha por "un desayuno", pero sin embargo sigue adelante aceptando las ocurrencias de Oaky que van en aumento en cuanto a su peligrosidad...

Ahora es el turno del arco y flecha... Bochita se la ve venir, pero Oaky no le da tiempo a que reaccione y antes de que emita opinión alguna lo obliga a emprender una carrera para escapar a la flechas del supuesto "indio bueno"...

¡Pobre Bochita! A esta altura debe sentir terror de proponerle algo a su amiguito y debe tener más ganas de irse que de seguir jugando...
Pero Oaky no lo deja ni pensar... Esta historia continuará. Hijituslogía, desde Mar del Plata.